Puestos a analizar
“Lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no acaba de morir”
“Cuando los de arriba no pueden seguir mandando y los de abajo quieren mandar”
“Cuando los intereses no son conciliables”
Algo de todo ello ocurre en España. Escuchando las entrevistas de Rivera y Robles u oyendo los discursos del Palau, se entiende perfectamente que nuestra voz es el reclamo de la democracia. Pasa sin embargo que en la España actual ese programa se muestra revolucionario. La democracia moderna es un modelo social implantado en otros países hace más de cien años. Pero Spain is diferent, nuestro país sólo ha conseguido ponerla sobre el papel con cierto recorrido, en el 78.
Por razones explicables, en España han tomado cuerpo y lógica peanas caciquiles en las Comunidades Autónomas. Todo el análisis de nuestra realidad política debe someterse a ese prisma, con el que queda explicado mejor que con cualquier otro, el rumbo político y social hispano. Tanto más cuando el Estado, o gran parte de él, se ha sumado a, o impulsa obviamente, esa dinámica. No sólo lo evidencian los titulares periodísticos, los temas de actualidad de ETA, estatutos, incendios, sanidad, educación, etc. Si nos fijamos en las noticias pequeñas, sabremos de la imparable descomposición del marco político consagrado en una Constitución de papel e “interpretable”, o sea, elástica.
Los ministerios están siendo descompuestos en “Agencias”, organismos mucho más adecuados para la España de ZP, la “moderna”, según Ibarra. La capacidad normativa acerca de los impuestos se les da a las Autonomías, como el céntimo sanitario. Incluso cosas de menor “importancia” están siendo autonomizadas como por ejemplo el proyecto de transporte público para toda Andalucía.
Todo esto son hechos de los que se infiere una hoja de ruta sostenida por el Estado, tendente a conseguir una descomposición político-organizativa de la sociedad española, que se suma, se alimenta y se refuerza con los verdaderos poderes políticos españoles que son las élites en las Comunidades.
Esta tesitura, insalvable si no se va al fondo del asunto, constriñe y encarcela toda manifestación de los partidos en general, siendo incapaces de iniciar discursos convincentes para el cuerpo social y mucho menos nuevas prácticas políticas. De ahí que Piqué no pueda escapar a la lógica de la situación y en todo caso persigue obtener votos en Cataluña o que Arenas tampoco pueda desatender el corsé de “Andalucía no hay más que una” y “tiene de todo”. Estas actitudes sólo persiguen la permanencia de una situación inviable cambiando a los apoltronados, pues confunden las elecciones- medios, con la democracia- fin.
Desde el punto de vista legal el tema está reducido al TC. Como es lógico suponer este instrumento no escapará al contexto de fuerzas. De manera que aunque la protesta social subiera hasta el punto de declarar en justicia la ilegalidad de todo el invento, los encargados de hacer cumplir la reversión no podrán hacerlo sin graves convulsiones sociales, pues serían los mismos que han iniciado una andadura que les favorece, que llevan labrándola muchos años y que les va en ello su propia existencia gobernante.
Y este es el conflicto, una casta general o local empeñada en perpetuarse y aplicando políticas en creciente perjuicio para la sociedad que gobiernan y una sociedad con creciente conciencia de la realidad política que presumiblemente no está ni estará de acuerdo con ese rumbo. Tanto más, cuando los acontecimientos dejarán aún más a las claras tanto la realidad como los perjuicios.
Y es este el esbozo de una rebelión, cuando los de arriba no pueden seguir mandando y los de abajo no pueden aguantar más. Asistiremos con mucha probabilidad a una etapa constituyente.
Por todo ello, una cosa tan sencilla, tan clara, tan de sentido común como proclama C´s, se está tornando una declaración de guerra para estos gobernantes.
Militante.

Ismael dijo
Por supuesto, somos demócratas y constitucionales, frente a prácticas antidemocráticas, anticonstitucionales, en suma predemocráticas y es por esto que resultamos atractivos para el amplio espectro social, porque las diferencias entre los partidos políticos al uso carecen de relevancia ante esta situación, todos están de acuerdo en mayor o menor medida, lugar y tiempo con lo que ocurre.
De ahí se deduce a las claras que mientras nuestro movimiento siga cosechando adhesiones vengan de donde vengan, con los filtros pertinentes, y nuestro discurso obtenga aceptación social refrendado por la realidad, no sólo no hay que moverse ideológicamente, sino que tenemos que "radicalizar" nuestro mensaje en el sentido de ser más y más consecuente con nuestros análisis. Hasta que nuestra percepción de la realidad no varíe, erre que erre por esta senda de defensa democrática. En el fondo nos estamos peleando por evitar la vuelta a trás en la historia y defender nuestras conquistas nominales y modernas. En esto está de acuerdo gran parte de la población, de ahí nuestro éxito. A tenor de la realidad, discutiremos las variaciones entre todos. Al enemigo ni agua.
25 Septiembre 2006 | 02:11 PM