El PSOE impuso en la conferencia de Santillana el frentismo político; la alianza de la “casa común” con los nacionalistas para controlar el Gobierno (entre otras cosas) y, puesto que ellos son los “progresistas”, reducir a “derecha” o extrema derecha todo lo que no sea estar y pasar por la santa alianza social-nacionalista.
Es lógico que la derecha, aprovechando que el Guadalquivir pasa por Sevilla, levante a su vez la bandera del frentismo y pretenda que bajo sus banderas se aglutinen los disconformes con la deriva nacionalista del PSOE. Por muy variados conductos nos llegan “avisos” de la conveniencia de aglutinar el voto. Se quejaban de la táctica suicida del PSOE de levantar de nuevo las dos Españas. Pero el PP está practicando lo mismo.
Ciudadanos no es equidistante y tampoco está por un frente. Y las teorías del voto útil nos dejan más bien fríos. Por mucho que al Partido Popular le suene bien nuestra melodía contra la desigualdad y la asimetría que el PSOE viene promoviendo, ni de lejos puede seguir insistiendo con nosotros con dicha teoría.
Ciudadanos pretende desarrollar y aplicar su propia política y nunca se va a englobar en ningún frente “electoral”, ni contribuir por acción u omisión en el frentismo de las dos Españas. Simplemente consideramos que la responsabilidad del PSOE en la actual situación política es MAYOR que la del PP, pero en absoluto descartamos la responsabilidad que también le incumbe a este partido.
Es tradicional en la derecha la tentación de unirse o contemporizar con los nacionalistas. No dejan de resonar en nuestros oídos la vieja cantinela de Fraga sobre la “mayoría natural” y el deseo inconfesado del PP de resucitarla a cada paso: las recientes revelaciones sobre la operación CiU que planeaba Rajoy es un ejemplo más, que por lo demás se alimenta en ejemplos históricos e internacionales en tal sentido. La derecha sueña con la reedición en España de la alianza de la Democracia Cristiana alemana con los Social Cristiana de Baviera. Con sus precedentes en la CEDA republicana. Y en cuanto a contemporizar con los privilegios y desigualdades, tipo Paz de Vergara, Ley Paccionada de 1841, reconocimiento por Cánovas del Cupo Vasco, llamamientos de Menéndez Pelayo al reconocimiento de los “derechos históricos” de las “Provincias” (en quien por cierto se inspira Herrero de Miñon), etc.. La derecha siempre ha tenido más claro que la izquierda lo que son los intereses de clase. Y no tuvo empacho alguno en ser los primeros en levantar un sistema caciquil y de castas. Todo eso era ya sabido. Lo nuevo, lo que nos ha levantado del asiento y saltar al ruedo es la TRAICION del PSOE y de la casa común a la igualdad, a la libertad, a la solidaridad, a la puesta en peligro de la democracia, de la Nación en suma.
El PP puede llamar a otras puertas más acogedoras. A sus correligionarios andalucistas del P.A.
Rodríguez

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