EL SILENCIO
Ya es un tópico por todos admitidos que una vez aprobado el Estatut catalán quedaba desactivada la maniobra de cobertura que el PSOE realizaba con la Reforma del Estatuto de Andalucía.
En contraste con el ruido que unos y otros levantaron cuando el Estatut se estaba discutiendo en las Cortes, el de Andalucía está pasando sin pena ni gloria. ¿La calma que precede a la tempestad? ¿O el pasteleo cómplice de los dos partidos mayoritarios en espera de poder escenificar el acuerdo que ya tienen en el bolsillo?
Aunque ambas posibilidades parecen abiertas, más me inclino por lo segundo que por lo primero:
1.- En su Convención de Torremolinos el PP se ha declarado “andalucista”. 1ª Estación.
2.- De todos es sabido que el PP está ansioso de quitarse el sambenito de “españolista” y “centralista”, “facha” en una palabra, que la “izquierda” y la vergonzante derecha “andalucista” (léase P.A y añadidos), le han asignado como consecuencia tanto de la actual política frentista que lleva a cabo la Santa Alianza de la “izquierda” con los nacionalistas, como el recuerdo del Refendum Andaluz de 1980, que forma parte de la mitologia y la mistica “nacional” andalucista. Y un acuerdo sobre la actual Reforma del Estatuto de Andalucia sería la oportunidad de oro para desactivar tales “argumentos”. 2ª Estación
3.- Desde ambientes cercanos al PP se está esparciendo la consigna de que, para acabar con la podredumbre del régimen Chaviano y la esclerosis social y política en Andalucia, la única alternativa es la “alternancia” y por tanto hay que “concentrar” el voto en el PP y no “dispersar” esfuerzos ni iniciativas. Es decir, se da por descontado que se va a “consensuar” la Reforma del Estatuto y la batalla se traslada a las municipales y autonómicas. 3ª Estación.
Pero los que ni tenemos ni nos creemos la mística andalucista, a los que la “autonomia” nos deja más bien fríos, los que creemos que la “autonomia” es más bien un pozo sin fondo de despilfarro, nepotismo, corrupción, ocultamiento y enfrentamiento, a los que nos va al pairo la construcción de realidades nacionales, los que consideramos la Nación española único marco donde puede ser realizable la libertad, la solidaridad y la igualdad de los españoles, los que consideramos que la única realidad nacional que merece la pena construir es la Unión Europea y nos negamos a dar cobertura ideológica a las castas autonómicas, pienso que debemos decir no y romper el silencio. Y cualquier silencio en este tema es cómplice.
J.Antonio

conspicuo dijo
Debemos tener cuidado amigo. Tampoco se puede hacer bandera de una unidad nacional. Yo creo que más importante es hablar de realidades puramente administrativas producto del devenir histórico. No hay banderas, no hay estandartes, no hay pueblos. Hay necesidades sociales, desarrollo social, evolución de las personas: por eso hay que estar absolutamente en contra de cualquier nacionalismo, venga de donde venga. Porque además esa es la única manera de avanzar socialmente.
23 Octubre 2006 | 12:06 PM